Mindful eating - Alimentación consciente en niños y cómo hacerlo en casa
Conoce la dieta que no es dieta: Mindful eating o aprender a respetar el ritmo de los niños al comer
- Beneficios del Mindful eating o alimentación consciente para niños
- La conexión física y emocional que tienen los niños con la comida
- Hábitos saludables duraderos en los niños gracias al Mindful eating
- Cómo instaurar la alimentación consciente o Mindful eating en niños
Mindful eating es el nombre que recibe la dieta que no es dieta, ya que consiste en comer con control total de la situación, de forma consciente, y respondiendo de forma moderada a las señales fisiológicas del cuerpo, sabiendo parar cuando se han saciado. Para los adultos es fácil de entender, que no de aplicar, el concepto de alimentarse con conciencia, pero para los niños quizá no lo sea tanto, sobre todo si con el comienzo de la alimentación complementaria dejamos de respetar sus señales. Conoce todo sobre el Mindful eating - Alimentación consciente en niños y cómo hacerlo en casa.
Beneficios del Mindful eating o alimentación consciente para niños
Los beneficios de este estilo de vida, de esta forma de educar los hábitos alimentarios son muchos, y sobre todo, si se establece desde la primera infancia, son beneficios que pueden arraigarse y perdurar hasta y durante la edad adulta, ya que los niños aprenden a prestar atención a la comida, a entender que están comiendo y a apreciarlo.
Y por encima de esto, aprenden y observan cómo la comida influye en su cuerpo, cómo sacia su apetito y qué sensaciones les proporciona. Esto les permite reconocer mejor cuándo tienen hambre real o cuando simplemente desean comer por aburrimiento, estrés o por imitación. También saben ver las señales de su cuerpo, la señal de hambre y la de saciedad.
Al igual que intentamos a la hora de retirar el pañal, momento en el que el niño tiene que hacerse consciente de las señales que su cuerpo ofrece antes de que sea demasiado tarde, dando esta educación alimentaria busca el mismo efecto, que sea el propio niño el que decida cuándo y cuánto comer. Entender y aceptar las señales físicas del cuerpo ayuda a detectar otras señales y a poner nombre a las emociones.
Si comenzamos a invalidar dichas emociones desde pequeños, lo que suele ocurrir es que el niño deje de confiar en sí mismo y en lo que realmente necesita para lograr un correcto desarrollo. La alimentación consciente durante la infancia no solo nos ayuda a tener en cuenta el hambre y la saciedad desde una perspectiva fisiológica, sino también emocional.
La conexión física y emocional que tienen los niños con la comida
Por decirte un ejemplo, en el cuento 'Viaje al corazón de las frutas y las verduras', uno de los relatos titulado 'Escuchando a mi tripita', está pensado para ayudar a los niños (y también a madres y padres) a conectar con esas sensaciones corporales. Esta conexión fisiológica y emocional con el hambre y la saciedad permite poner límites internos sin que el niño se sienta coaccionado u obligado a comer.
Respetar estos mensajes del cuerpo es clave para fomentar una relación sana con la comida. Si el niño no se siente escuchado, tenderá a desconfiar de sí mismo y a buscar respuestas en estímulos externos. Esto puede alejarlo de su intuición corporal, lo que a largo plazo dificulta una alimentación autorregulada. Por ello, es importante no obligar a los niños a comer cuando no lo desean.
Lo que debemos hacer es permitir que ellos mismos decidan cuándo están saciados. Así, no solo fortalecemos su autonomía, sino que les enseñamos a escuchar y confiar en su propio cuerpo y emociones. Esto se traduce en un mejor control emocional, mayor autonomía y confianza en sí mismos. Además, disminuye el riesgo de comer en exceso y, por tanto, de desarrollar obesidad o trastornos alimentarios.
También aprenden a estar atentos y aprenden a observar, a disfrutar de cada bocado. Al centrarse en lo que están comiendo y no en una pantalla o en una conversación ajena, los niños pueden descubrir nuevas sensaciones, desarrollar su paladar y aprender a valorar más lo que consumen. Esto también estimula sus sentidos y mejora su relación con los alimentos.
Hábitos saludables duraderos en los niños gracias al Mindful eating
Por otro lado, con el Mindful eating los niños también aprenden a diferenciar alimentos, a detectar sabores y texturas. Y aprenden a diferenciar la manera en que cada comida les afecta. Observan que comidas les proporcionan energía y cuáles les hacen sentir bien, además de ser útil para detectar intolerancias ya que están más atentos a cualquier cambio en su cuerpo.
Además, esto los ayuda a crear hábitos alimentarios más saludables y duraderos, porque desarrollan un gusto propio y no comen por obligación. Se convierten en protagonistas activos de su nutrición. Los niños no son comedores sociales, por lo que si no los convertimos en ello, no lo serán y solo comerán lo que necesitan y cuando lo necesitan.
Esto también les enseña a comer por necesidad física y no por costumbre social o emocional. Comer frente a la televisión, premiar con dulces o forzar a terminar el plato pueden confundir estas señales internas y generar una mala relación con la comida. Además, practicar Mindful eating desde la infancia tiene múltiples beneficios para toda la familia.
Las comidas se vuelven momentos de conexión y tranquilidad, sin presiones ni luchas de poder. Se fomenta el respeto, la escucha activa y la comunicación entre padres e hijos. También es una excelente forma de educar sobre sostenibilidad y consumo responsable. Cuando un niño aprende a valorar lo que come, también aprende a evitar el desperdicio de alimentos y a apreciar los ingredientes naturales.
Cómo instaurar la alimentación consciente o Mindful eating en niños
Obviamente, si intentamos instaurar este método en un niño que ya está acostumbrado a comer de otra manera, no vamos a observar cambios inmediatos, sino que llevará un proceso de aprendizaje. Si respetamos la demanda del bebé, y si seguimos haciéndolo cuando se convierte en uno más en nuestra mesa, estamos, aunque no lo sepamos, practicando Mindful eating. Pero, ¿cómo llevar esto a la práctica?:
- Evita las distracciones durante las comidas. Apaga la televisión, deja los móviles a un lado y crea un ambiente tranquilo. Comer sin estímulos externos permite que el niño conecte con su cuerpo y con el momento presente.
- Invita a tu hijo a observar su plato antes de comer. Pregúntale qué colores ve, qué huele, qué textura tiene la comida. Esto desarrolla su curiosidad y su atención plena.
- Sirve porciones pequeñas y permite repetir. Así aprenden a calibrar su hambre real. Evita frases como 'debes comer todo lo que hay en el plato' si ya están llenos.
- Respeta el ritmo del niño. No lo apresures. Comer con calma ayuda a que el cuerpo envíe las señales de saciedad a tiempo.
- Incluye a tu hijo en la preparación de los alimentos. Cocinar juntos hace que valoren más la comida, aprendan sobre ingredientes y se entusiasmen por probar lo que ayudaron a hacer.
- Hablen sobre la comida. No solo si les gusta o no, sino cómo los hace sentir, si les da energía o si les cae pesado. Esto fomenta la conexión cuerpo-mente.
- Evita usar la comida como premio o castigo. Decir 'si comes verdura, te doy helado' refuerza la idea de que lo sano es una obligación y lo dulce una recompensa. Mejor cambia el enfoque: 'la verdura te ayuda a tener fuerza para jugar'.
Recuerda que enseñar Mindful eating no significa ser estrictos, sino conscientes. No se trata de controlar lo que comen los niños, sino de ayudarles a entenderse, escucharse y cuidarse. Si tu hijo ha tenido una relación difícil con la comida (rechazo, ansiedad, trastornos digestivos), este enfoque puede ser una herramienta muy poderosa. Acompáñalo con la orientación de un pediatra o nutricionista infantil.
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Bibliografía
- Lara Llanes, L. A., Nava Nájera, M. L., et al. (2020) Guía para una alimentación SANA, VARIADA y SUFICIENTE. Alimentación para niños de 0 a 12 meses. Coordinación del Servicio de Guardería para el Desarrollo Integral Infantil, Área de Nutrición y Desarrollo Infantil, Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) (ed.) México, pp. 1-170 Disponible en: https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/pdf/guarderias/Menu-0-12-meses.pdf